A las 20:15 horas, en un recinto a medio llenar en el que se tuvo que poner una cortina oscura que caía desde la sección de gradas y ante los gritos de los fans que se dieron cita  -en su mayoría una audiencia muy joven, que no rebasaba los 20 años de edad-,  salieron los originarios de Las Vegas, Nevada, para abrir su set con el tema Vegas light seguida por Time to dance, dos temas bastante movidos y llenos de energía, perfectos para preparar el terreno de una presentación que comenzó bastante temprano -para ser sábado-.
La tercer rola de la noche fue la abridora y primer sencillo de su tercer álbum, Vices & virtues, The ballad of Mona Lisa, agradable y con una velocidad que fue promedio el resto de la noche, ni tan rápida, ni tan calmada.
Sonaron todos los sencillos de su más reciente material, Too weird to live, Too rare to die!, como Nicotine, que fue un gran momento del concierto. Un poco después no podía faltar But it’s better if you do, y posteriormente un gran combo de canciones: Miss Jackson, Nine in the afternoon, y un muy bien ejecutado cover a Bohemian rhapsody de Queen (claro que Brendon Urie no es Freddie Mercury, y esa particular canción no es fácil, pero sonó muy bien).
Nearly witches (Ever since we met) mandó al único encore que hubo, para que regresaran a la parte final con This is gospel, también de su último álbum, Positive hardcore, que mostró la voz ‘ruda’ y ‘metalera’ de Brendon, y por último I write sins not tragedies, de su disco debut A fever you can’t sweat out.
El reloj marcaba las 21:30 cuando se escribió el final de un show que duró poco más de una hora y aunque Panic! At The Disco tuvo una muy buena ejecución en vivo, tal vez hubiera estado mejor en un foro más pequeño y con mejor acústica, porque el Pepsi Center sigue siendo un mal recinto en ese aspecto.

Categorías: En el Rock!

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